martes, 23 de febrero de 2010

Kracovia

Ok, vengo ante ustedes con un post que realmente ya está un poco viejo, porque estas fotos las tomé en octubre del año pasado, y además mi opinión sobre este restaurante ha variado un poco...

Y no se como empezar este post, porque Kracovia fue por un tiempo de mi juventud mi resetaurante favorito, y lo visitaba casi todos los días a comer o tomar café. Tenía con mi amigo Sergio un acuerdo de nunca sentarnos en la mesa ni repetir platos hasta que los probáramos todos. Y bueno eso, lo amaba. El primer plato que pedí en mi vida fue la crepa de hongos, (¢3.250, costaba ¢1.800 en el 2004 o 2005, no me acuerdo) y me sentí feliz de encontrar un lugar en donde cocinaran con hongos frescos y la ensalada tuviese aceitunas. Con eso me ganaron por mucho tiempo, y cuando me di cuenta de que los emparedados eran en pan ciabatta dejé de ir a otros lugares al punto de que mis amigos estaban hartos porque yo el único lugar que proponía para comer (y lo hacía a menudo) era Kracovia.

Después las crepas se fueron poniendo delgaditas, Sergio se fue a vivir a España y empecé a ir cada vez menos, hasta que dejé de hacerlo por completo. Pero mi trabajo nuevo queda muy cerca (la oficina es en barrio Dento por la Librería Internacional, y Kracovia queda por la salida de derecho de la UCR), y me di cuenta de que muchos de mis compañeros van a menudo a almorzar allí.

Y la primera semana de octubre hicimos un almuerzo de departamento en Kracovia, reservamos una mesa para 9 personas, nos sentamos en la parte de atrás, y almorzamos gratamente.

Para los que han ido saben que el menú no es demasiado variado, pero si es muy gustoso, y además, hacen plato del día para almuerzo ejecutivo, el cual cuesta ¢3.300 con entrada (sopa), fresco y café o te incluído.

Los días que hemos ido la entrada es una crema de zanahoria:


Es muy rica, aunque a mi no me gusta realmente la zanahoria mucho, pero me pareción que tenía una textura muy placentera y que el sabor no estaba mal. A los demás les pareció rica.

El plato del día esa vez era pollo con salsa de maracuyá:


Yo no se qué decir, excepto que la salsa de maracuyá me pareció exitosamente deliciosa, y que me arrepentí realmente de no pedir el plato del día, porque me encantó el sabor, porque ya de por sí me encantan las carnes con salsas de frutas, pero esta me pareció fuera de lo común y muuuuuy agradable. Además, el arroz fresco y rico, y la ensalada con aceitunitas negras.

A mi es que me da pereza a menudo comer como arroz, carne y ensalada, así que me pedí el viejo conocido emparedado de pollo (¢2.650):


Como ya dije antes, en pan ciabatta, delicioso, vegetales, aceitunas negras, y mayonesa. Lo amo, y de las siguientes veces que he ido desde entonces, por lo menos 2 me he comido este emparedado.

Después llegaron los postres. Yo me comí, de nuevo, viejo conocido, el Tres Chocolates (¢1.200):


Este es uno de mis postres favoritos, y la última vez que estuve allí (la semana pasada) lo volví a pedir. Es un postre en el que la primera capa, abajo, es un quequito de chocolate muy delgado, seguido por un mousse de chocolate oscuro (aunque ni tan oscuro, a mi me gustaría que fuese más amargo), otra capa de mousse de chocolate con leche, después una capa de un mousse menos cremoso, más gelatinoso (lástima) de chocolate blanco, y una lámina de chocolate blanco encima. No les da demasiado antojo de comerse uno con sólo leer la descripción?? Les prometo que un día de estos me pongo a intentar hacerlo, no creo que sea tan difícil, excepto por la lámina de chocolate blanco... pero ahí veré!

Y bueno, don Oscar se pidió un Chocolate a la Mode (¢1.350), pero a mi se me pasó tomarle la foto hasta que ya se había comido un poco. Igual me parece que se ve bien sabroso:


Es basicamente un brownie, con helado encima, con chocolate y con una fresa del tamaño de Chinandega. De esos postres que son super fáciles de hacer en la casa pero que igual uno cuando los ve en el menú no puede dejar de pedirlo =D.

Y por último, el famoso y delicioso Cheesecake de fresa! (¢1.300) Este papacito es de morirse de la delicia, y es que los cheesecakes son una de mis debilidades más fuertes, y de verdad que este me parece que es de muy buena calidad, buen tamaño y buen precio! Como para entrar siempre que esté pasando por ahí para pedir uno para llevar...


Y es que vean que foto! se ve taaaaaaaaaan bueno!



Y bueno, todos salimos felices de ahí, hasta la próxima vez que fuimos...

Para alguna ocasión algunas amigas de la oficina fuimos a almorzar a Krac, fuimos Pao, Karla, Lena, Luis y yo, y de nuevo ellas pidieron el plato del día. Yo no me podía decidir, y unos 5 minutos máximo después de que ellas ordenaron yo lo hice: emparedado de pollo.

Pues todo bien, nos atendió el mesero argentino, amable y seudo sonriente. Llegaron los platos del día, y qué raro... el emparedado es super fácil de preparar, nada más armarlo... pero bueno, ahorita seguro llega...

Y comían todos, yo moría de hambre y esperaba. Ahí está listo un emparedado de pollo, llega el mesero y lo lleva a otra mesa...

Llamamos al mesero: "todo está bien? les hace falta algo?"
Nosotras: O_O
Luis: "el emparedado de pollo..."
Mesero: "(inserte emoticón de cara de "se me olvidó pedirlo en la cocina, que jalada de patas")"
media vuelta y se fue.

Ya yo empecé a odiar fuertemente el lugar, ya había decidido en mi mente no volver por un tiempo y luego volver a probar. Es que yo a veces ando ánimo de confrontación, pero a veces no, y si me cuesta señalar a alguien y decir "él me atendió mal"... y estaba tan de chicha que nada más no lo hice.

Pero bueno, en el momento en que retiraban los platos de los demás llegó mi emparedado. Y odio tanto que eso haya pasado, pocas veces me había enojado tanto en un restaurante, ya íbamos tarde para la oficina, los demás andaban pagando, y yo en una mesa vacía excepto por algunos trastos sucios comiendo sola. Es que no puedo explicarles el rencor...

Comí, pagué con cara de burro en lancha, y nos fuimos tarde para la oficina (por dicha andábamos con la jefa).

Paola y Luis aman los crocantes, así que se pidieron uno y se lo llevaron para la oficina. Cuando llegamos nos regalaron un mordisco a cada uno, y adivinen? pero de verdad, adivinen qué me pudo haber salido?


...me salió un pedazo de trapo de cocina, como si ya no tuviese ganas de tirar una bolsa de orines en el restaurante, me sale un pedazo de un asqueroso trapo desgarrado precisamente en el único mordisco que le di... (y le tomé foto, pero me pareció infinitamente desagradable subirla acá).

Así como lo oyen... y pues bueno, como en mi oficina les gusta tanto, 3 meses después del incidente fuimos a almorzar todo el departamento, y yo cedí y fuimos a Kracovia.

Esta vez el plato del día era una pasta en salsa blanca con vegetales. A mi no me gusta la salsa blanca vegetariana, así que pedí una crepa de pollo, queso y hongos (¢3.450, overpriced). Y bueno, todo bien, ningún incidente desagradable, crema de zanahoria, pasta que según escuche estaba rica (no la quise probar), Luis y Carlos pidieron emparedado de atún, grandote y rico, y yo me comí un Tres Chocolates, obviamente no pude resistir.

A la hora de pagar le pregunté al muchacho de la caja que si ellos hacían la repostería, me dijo que si, y como me lo leyó en la cara me preguntó que si había pasado algo, le conté sobre el trapo y con menos pena de la que me parece que debió sentir me dijo que disculpara, que es por la manera en que se hace el crocante que sucedió. Yo odio que me den excusas. No existe excusa, es un pedazo de tela de un trapo que ha sido utilizado anteriormente, del que no tengo idea del lugar en el que se guarda, que ya de por si ha de poseer 20 mil millones de bacterias, además de productos químicos simplemente por el hecho de ser lavado con detergente (Dios quiera que lo laven con detergente y que haya estado recié lavado!). Después me preguntó la fecha en que pasó y me dijo que hasta este año empezaron a hacer los crocantes ellos, que el año pasado los compraban...

Para estas cosas no hay excusa, un pedazo de tela no puede estar dentro de un alimento aunque sea que en la receta diga que hay que echarle pedacitos de tela y después colarlo, es algo que no tiene que pasar, y por lo cual tienen que realmente que seguir el protocolo:

1. Mostrarse apenados.
2. Pedir muchas disculpas.
3. En caso de que aplique, explicar la situación siempre dejando claro que no debió pasar ni volverá a suceder.
4. Ofrecer compensación.

Los pasos 1 y 2 estuvieron medio flojos, en el 3 no pareció que el sujeto en cuestión estuviese ni siquiera extrañado de que hubiese sucedido, lo cual me parece un poco preocupante. En cuanto al paso 4, cuanto me iba alejando de la caja me dijo de nuevo que disculpara, y que me invitaba a probar uno la próxima vez que fuese de cortesía. Otro error. Él no se va a acordar de mi la próxima vez que vaya, se los aseguro, ni aunque me ponga la misma ropa. Además, él no es mesero, no me va a ver hasta el momento en el que pague, así que me deja en la incómoda posición de pedir el crocante yo misma, decirle al mesero que me habían ofrecido un postre de cortesía en compensación por un pedazo de trapo, y observar la posibilidad de que el mesero tenga que consultarle a alguien al respecto. Esa no es la manera de solucionarlo, y estoy de verdad muy insatisfecha y hasta defraudada, y por eso no sabía como comenzar esta larguísima reseña...

Conclusión:
El lugar de verdad me gusta, me parece que es muy acogedor, me gusta la decoración, el menú, los ingredientes, la comida en general siempre me ha parecido más rica que el promedio, los precios de pronto están levemente altos como para las crepas, todo lo demás me parece correcto y los postres los veo hasta baratos, pero no se como superar lo que a alguien le podría parecer una tontera, pero de verdad, ese tipo de errores (trapo) son espantosos para el cliente, pero por lo general se logran reparar con un buen trato en respuesta. El servicio al cliente es probablemente lo que más afecta la fidelidad de los consumidores, y es algo que se tiene que saber manejar, porque hasta algo tan horrible como, no se, una cucaracha en la mesa (gracias, Pizza a la Leña en San Pedro, true story, tengo más de 2 años de no haber vuelto) se puede ir sanando, pero hay que hacerlo bien, si no la cagan.
Yo no se si volver, porque de verdad que todo me gusta, pero me siento un poco despreciada, y si suena como que estoy sobrereaccionando, y ahora que lo leo es que no se como escribirlo para que no suene como a puro drama, excepto haciendo esta aclaración.


Por el momento, esta es la página web. Todos los días cambian el plato del día y lo actualizan en la página. Yo siento que lo mío podría ser muy personal, e insto a quienes no han ido que vayan, si les pasa algo me cuentan y hacemos una marcha con antorchas para sacarlos del pueblo, pero es posible que no pase nada, y que nada más se enamoren del Tres Chocolates como yo.

6 comentarios:

Nat dijo...

me parece horrible y asqueroso lo del trapo y estoy de acuerdo con todos sus puntos de servicio al cliente y en que tuvieron que disculparse mejor.
sin embargo no puedo dejar de mencionar que amo kracovia, sus crepas de pollo, su crepa de nutella, sus cafés, batidos etc. ademas me encanta el lugar y tiene el plus de wi-fi gratis. además nunca me ha pasado nada, aparte de algún olvido leve de pedido o que duren mucho en atender.
si me parece que es medio caro, digo no exagerado pero sí para una tarde random de café
:)

t0rek dijo...

si me parece su review, el servicio siempre ha sido como rude a mi parecer, pero la comida buena, no así tanto el café y en gran parte se supone q es un Café (valga la redondancia)

monique dijo...

A mi las últimas veces me ha decepcionado bastante. Poquita comida e incluso me la han servido fría. El lugar es bonito pero sin duda ya no es de mis favoritos.

guipipia dijo...

que feo, verdad? a mi me parece desleal con los clientes que pasen ese tipo de situaciones, y lo peor es que pasan en todo lado.

La diferencia es que entre hacer el rollo de sushi más pequeño para evitar subir los precios por culpa de la crisis, y servir el pollo a la plancha frío y tratar mal a los clientes por puro descuido, es que el segundo yo lo siento como un irrespeto directo hacia mi en mi calidad de consumidor, y eso me parece imperdonable...

Anónimo dijo...

si me parece algo personal, ya que un incidente así le puede ocurrir a cualquiera. Hasta en el restaurante mas fino del mundo puede pasar algo asi y no veo el afan de hundir este lugar que por lo que veo gana mas por sus buenas cosas que por la malas. Esos comentarios es mejor que se los deje para ud y asi evita hacerle daño al cafe.

guipipia dijo...

El problema es que una cosa así puede pasar en otros lugares, pero el tema del servicio al cliente es lo que realmente está mal, la respuesta que dieron al incidente no estuvo a la altura del lugar ni de sus precios, y eso es lo que estoy diciendo primordialmente acá (dejando de lado que el que un mesero olvide ordenar el plato de un cliente y este tenga que recordarle cuando ya las demás personas de la mesa terminaron de comer, no debe de suceder en ningún lugar nunca). Una reseña como esta no tiene jamás la intención de hundir ni hacerle daño a nadie ni a nada, y si alguno de los hechos narrados en esta publicación le legase a hacer daño al restaurante, ese daño lo causo la misma situación que se dio, porque no sólo tengo yo el derecho de hablar al respecto, sino que sus propias acciones causaron mi disgusto, y también es mi deber como escritora de este espacio el contar mis experiencias y hacer una crítica real y sin censura. Critica que, cabe destacar, es constructiva, y si tiene alguna consecuencia debería de ser la de mostrarle a la administración de los lugares las opiniones de sus clientes, y darles ideas de como mejorar su trabajo.

No se trata de evitar o intentar hacer daño, se trata de contar las cosas como suceden, y dejar que quienes lean se formen su propia opinión una vez que escuchen la mía, y de ahí queda en cada quien decidir si visitan o no el lugar de la reseña, haya sido esta negativa o positiva.

Saludos!

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