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martes, 6 de noviembre de 2012

Nicaragua 09: La Calzada de Granada, y Pizzería Don Luca

Bueno, no he terminado aún de contarles sobre Granada, y es porque después de ver las bellas isletas fuimos a La Calzada, y ¡qué lugar!

Para llegar nosotras nos parqueamos entre el parque de Granada y la entrada a La Calzada, y apenas nos bajamos del carro Olga me señaló un puestito y me dijo: "¡Acá fue donde nació el vigorón!" Cómo habíamos comido hace relativamente poco y ya teníamos pensado el lugar donde íbamos a comer, pensamos en pasar por uno más tarde, pero realmente no lo hicimos, porque después de la cena de ese día yo no podía ni mover los pulmones, no entiendo como logré respirar...

Pero bueno, esa cena es otro post, porque a la pizzería pasamos por antojadas, pero tampoco era la cena :)

Entonces nos bajamos del carro, y de una vez la belleza de la zona le pega a uno como si le hubieran tirado una almohada en la cara.


Me puse a investigar un poquito y leí que Granada fue una de las primeras ciudades europeas en el continente americano, construída en 1524. Tiene arquitectura colonial, de apariencia morsca y andaluza, según Wikipedia.


La singularidad del pueblo es fácil de notar, no sólo en la arquitectura, sino también en que es una zona completamente turística, lleno de gringos y europeos, y pues, gente de muchas nacionalidades, todas admirando la belleza y la cordialidad nica.

Entonces empezamos a caminar por La Calzada, que es un boulevar largo y diviiino lleno de casa, tienditas, restaurantes, bares, y en general negocios orientados al turismo. Desde la entrada se ve la mascarada, pequeña pero folclórica, que en lo que estuvimos allí bajó y subió la calle como unas 4 veces, dándoles entretenimiento a los turistas y recolectando contribuciones de quienes la quieran dar.


Luego nos topamos el carrito de los copos, y ¡cómo quería yo uno!, la Olga me dijo que usaban un dulce especial riquísimo, pero que mejor no comer, porque después de una semana invicta en Nicaragua, sin problemas de panza (después de tantas historias de miedo que escucha una), mejor no jugármela, porque con esos la posibilidad si era alta...


Seguimos adentrándonos en la calle y Olga me iba diciendo "Vea las casas bien por dentro, porque son lindísimas".


Seguimos viendo la calle, linda, llena de gente, llena de vida, y llena de machillos extranjeros buscando comida, cerveza o souvenirs, y de locales atendiendo, vendiendo y entreteniendo.

A mi caminar me encanta, y con ese clima tan sabroso ya entrando en la noche, me pareció una delicia, pero en algún momento teníamos que parar, así que nos sentamos en Pizzería Don Luca, por recomendación de mi guía turística, por una pizzita para admirar y disfrutar el lugar un rato más antes de ir a cenar.


La pizzería, como la mayoría de los lugares de La Calzada, es un edificio a la orilla de la calle, que es una calle muy ancha, y en la cual ponen la mayoría de las mesas. Es decir, el centro de La Calzada es para tránsito, pero en cada uno de sus lados hay mesas y toldos de los restaurantes y bares, así que una se sienta en la propia calle, viendo pasar a la gente y siempre siendo parte del paisaje y la belleza del lugar.


Nos sentamos a la pura orilla, a la pura par de donde va pasando la gente, y como sucede en Costa Rica, pasaron algunas personas vendiendo productos o pidiendo dinero por sus actuaciones. No fue demasiada gente, y no nos molestaron de ninguna manera. La gente pasa respetuosa y amigablemente, y le dimos unas monedas de nuevo a los de la mascarada y me compré un monedero de souvenir, y luego pasó la muchacha de las maracas.


Una ahí sentada, pasándola bomba en Nicaragua, en el último día de turisteo, cómo no me iba a comprar una maraca? Le compré una a mi hermano y me dejé una yo, porque la muchacha resultó ser de las personas más buena gente que he visto en mi vida, y tuvo la paciencia de buscarme la maraquita morada con verde que yo quería, y nos trató suuuper bien, y cada maraca me costó como $4, o sea... Así que ahí tienen la foto, si van a Granada, cómprenle a ella, que es toda :).

Nos pedimos entonces una pizza mediana de jamón, hongos, tocineta y aceitunas (negras y verdes -y vean mi maraca).


Yo la compararía con Family Pizza: pasta delgada, salsa rica, carnes de una calidad aceptable y en una buena cantidad, y en general muy rica, pero además, una birra y una pizza ahí sabe mil mejor que en cualquier otro lado.

Después empezamos a caminar de vuelta ya cuando estaba anocheciendo, así que lentamente nos acercamos al carro, viendo la oscuridad del cielo y la iluminación callejera hacer el lugar cada mez más lindo.



Es un pueblo romántico (pero no en el sentido de que es para viaje de parejas), pero se siente en el aire, se ve en los edificios, se escucha y se siente en la gente, se ve en el turismo. Es un pueblo romántico, hermosísimo, llevo de comida rica y cosas que hacer, al que yo voy a volver, y voy a volver para quedarme varios días y poder explorarlo a fondo :).

(El próximo post del viaje a Nicaragua, que es sobre el restaurante al que fuimos a cenar, es el último, porque el domingo 5 de febrero ya me tocó volver a Costa Rica).

domingo, 28 de octubre de 2012

Nicaragua 08: Kathy's Waffle House y las Isletas de Granada

Para continuar y casi terminar el viaje a Nicaragua, que he durado toda la vida contando, sigo con el sábado, el día en que conocí Granada :)

El día empezó tempranito, cuando nos levantamos y nos comimos unas galleticas de desayuno, pero nos volvimos a dormir...

Así que el día comenzó de nuevo un poco más tarde, cerca del medio día. Nos bañamos, nos vestimos bonitas, enagua, vestido, sandalias, sombreritos, y nos montamos al carro. Llegamos a Granada antitos de la 1, y Olga me llevó primero a Kathy's Waffle House, para comernos un desayuno gigante antes de ir a explorar.


Como ven, es un lugar con comida gringa y sabrosa.


Cuando llegamos yo tenía un hambre arrasadora, y claramente por eso tenía ganas de pedir absolutamente todo lo que había en el menú, y me costó, como suele suceder, decidirme. La comida iba desde omelettes y pancakes, hasta hamburguesas.

Olga se pidió un omelette, que venía con papitas y cebollas, una tostada, mantequilla y jalea.


Yo, a pesar de que no me gusta el huevo, estuve muy antojada de pedir lo mismo, pero al final me decidí por una hamburguesa, que no es exactamente un desayuno, pero el antojo pudo más, además, vean que calidá:


La torta estaba super sabrosa, con quesito derretido encima y la ensalada aparte, para que el pan no se enfríe y la lechuga no se ponga fea. Además de eso, venía con curly fries, doradas y sazonaditas :)

Después del buen desauyuno nos alejamos un poco del centro para ir a la orilla del lago Cocibolca, a ver si nos conseguíamos una lancha a las isletas. Cuando llegamos nos dijeron que todas las lanchas habían salido, por lo que teníamos que esperarnos en el restaurante en la orilla hasta que nos avisaran, así que ahí nos sentamos a tomarnos unas Toñitas y conversar.


Ya al rato llegó una lancha, nos llamaron y nos montamos con otro grupo de turistas.

Desde que salimos la vista es algo hermosísimo.



Las isletas de Granada son 360 islotes generados por la explosión del volcán Mombacho, según Wikipedia hace unos 20 mil años. Los tamaños son variados, hay chiquiticas, en las que apenas cabe una casita, algunas son un poco más grandes y en ellas hay restaurantes y otras edificaciones. Es interesantísimo cuando uno las empieza a ver, convertidas en propiedad privada en medio del lago, con todas esa vegetación. Me imagino que para un observador o fotógrafo de aves debe ser un excelente destino.



La vista en todo el paseo se puso cada vez mejor, y creo que la mejor hora para hacer ese tour es a media tarde, que fue cuando nosotras fuimos. El sol está rico pero no tan fuerte, y verlo bajando por las montañas es una experiencia sin igual.



Por el grupo en el que íbamos y por el presupuesto tomamos solamente un tour de media hora, pero la próxima vez que haya lo quiero repetir, por más tiempo, además de que quiero mucho ir a comer a alguno de los restaurantes en las isletas, porque no pudimos bajarnos en ninguna.


Es algo que le recomiento a todos y todas los que vayan por esos rumbos, me parece uno de los puntos turísticos obligatorios en Nicaragua, cerca de Managua y en un área lleeeena de cosas que ver, como la ciudad de Granada, a la que fuimos ya en el atardecer, pero que les cuento y muestro en el próximo  post sobre mi primer viaje a la tierra hermana del norte.


¡Cómo quiero volver!

sábado, 23 de junio de 2012

Nicaragua 07: D'Agostino express e Hippo's.2

Y llegamos al viernes 3 de febrero, día en que Olga y yo nos levantamos como a las 10, nos dimos cuenta de que teníamos 2 cigarros cada una, y decidimos que no queríamos movernos en todo el día, y eso hicimos.

Nos despertamos tarde porque en la noche que llegamos de la laguna nos fuimos a sentar al corredor de la Elieth, una amiga de Olga que vive en el 2do piso, luego bajamos a la mesa de patio, luego llegaron 3 amigos más, y así nos quedamos despiertos hablando paja hasta las 4 am...

Entonces dormimos 6 horas, y a las 10 encendimos el tele para ver tonteras y pasamos en chores todo el día. Conocí un programa que a Olga le gusta mucho y el capítulo era sobre un vecino del edificio que alquiló el piso de arriba para hacer un cuarto de motel, y se arma un desbarajuste, la novia de un roquillo piensa que el hijo del conserje, un mae GUAPÍSIMO la está citando para el día de los enamorados, y bueno, comedia de situación, pero a mi más gracia me hizo ver a la Olga muerta de risa.

Cuando nos quedamos sin cigarros yo empecé a entrar un poquito en pánico... O sea, montarse al carro e ir al super con ese calor? Ciao... No hay nada cerca para ir caminando (eso si me habría gustado, caminata por Nicaragua <3), nos vamos a quedar sin cigarros!

Y es que bueno, yo fumo poquito, digamos, ayer pasé todo el día en la casa trabajando, sentada en el escritorio, y salí a fumar por primera vez a las 2 de la tarde, por segunda a las 6, y luego otras 2 hasta la 1 am que me fui a dormir. Pero en Nicaragua la actividad nº1 que hacíamos Olga y yo cuando estábamos en la casa era sentarnos en la mesa del patio a tomarnos 30 mil botellas de agua fría, fumarnos unos cigarros, y hablar paja por hoooras de horas...

Como a la 1 de la tarde no habíamos comido y no había nada en la refri, y tampoco queríamos vestirnos e ir a comer, yo no sabía que hacer cuando la zoila me dijo "Titi, ya mandé a pedir pizza", EXCELENTE!

Al rato llega un mensajerotoca la puerta, abrimo y nos da 1 caja de pizza, 2 paquetes de cigarros y 2 Toñas. EXCELENTEEEEE!


Yo no entendía nada, pero Olguis me dijo que le pidió el favor al mae de que pasara comprándole los cigarros, y así conseguimos el mejor combo ever!

La pizza suprema estaba suuuuper rica, de verdad muy bien, buena carnita, buena cebollita, buen chilito, buen jamón, y bueeenas aceitunas (verdes Y negras). Nada por qué quejarme. Y con una Toña y cigarros para post-comida, fue un día de contentera y tranquilidad... D'Agostino me cae bien y así una pizza riquísima!


Ese día, además, encontramos un maratón de Storage Wars, y ahí si que no teníamos razón alguna para movernos, así que nos razcamos la panza hasta que decidimos salir con las primas de Olga, así que nos bañamos, nos pusimos bonitas, y a la calle!

Aros de cebolla en Hippo's

Fuímos a Hippo's de Zona Hippo's, que a mi se me parece a un bar que queda en la calle principal de Los Colegios, pero nunca me fijo cuál es. El asunto es que fuimos las 4 a hacer feo, hablar paja, tomar Toñas y comer frituras malas para la salud pero sabrosas.

Alitas de pollo con curly fries

Al final salimos y nos fuímos para la casa, y cuando íbamos de camino decidimos seguir a la casa pero para cambiarnos los zapatos y luego volver e irnos de rumbísima toda la noche. Cuando llegamos nos cambiamos los zapatos, nos fumanos un par de cigarros, hablamos, vimos tele y nos dormimos. Jeje.

domingo, 10 de junio de 2012

Nicaragua 06: Charlye's, el parque de Diriá, y el Mercadito de Artesanías de Masaya

El maravilloso jueves en la tierra nicaragüense no terminó con la laguna, porque cuando se hizo de noche nos fuimos a un mirador llamado Charlye's a comernos unos bocaditos.

La vista desde Charlye's (tengo que comprarme un trípode...)


En Charlye's nos encontramos al dueño y/o/u chef más buena gente del mundo, que estaba apenadísimo porque primero pedimos la Olga y yo unos camarones al ajillo cada una, pero resulta que no habían suficientes camarones para las 2 órdenes, así que pedimos otra cosa (sinceramente, no me acuerdo qué), pero tampoco había, las 2 veces llegó el chef con toda la pena del mundo a recomendarnos otro plato, y finalmente yo pedí unos dedos de pollo empanizados, además de una orden de camarones al ajillo que nos dieron un poco más grande de la cuenta (porque les quedaban para un poquito más de una porción, y nos pusieron la feria :P).


Todo estaba bastante bien. Yo el pollo me lo comí con toda el hambre del mundo, y lo gocé (la carne empanizada si que me gusta!). Los camarones super llenos de cebollita y bien ricos, nada del otro mundo, pero sabrosos y baratos.


Después de Charlye's se puso más lindo el asunto, porque fuímos al Parque de Diriá, un parque divino, seguro, limpio, con gente en la noche haciendo deporte y pasándola bien.


Donde ve uno en Costa Rica un parque con carajillos jugando ya cuando está oscuro? Jugando en paz, sin pintillas? Pues así es el parque de Diriá.



Ahí caminamos, me enseñaron las estatuas, los jardines y nos mecimos un rato en las hamacas. 



Luego nos volvimos a montar al carro, según yo para ir a la casa, porque ya estaba mueeerta, pero pasamos al Mercadito de Artesanías de Masaya, y yo quería mucho ir pero de verdad tenía ganas de ir a sentarme a la mesita del patio de la Olga a fumarme unos cigarros conversando en una hermosa noche con la brisa nicaragüense (además no tenía plata para comprar artesanías, y sabía que las iba a querer todas).


Bueno, llegamos y no había luz en una parte del mercado, lástima por las fotos pero bien por la plata, así no me antojo...


Seguimos entrando y adentro había una plaza llena de mesas con gente comiendo, y ahora si! En comida no ahorro un 5 yo, y comer en un mercado en Masaya? Hasta que se me hacía agua la boca....


Resulta que no sólo eso, sino que había un Acto Cívico en conmemoración de Rubén Darío, con bailes típicos.


Así es, yo como turista en Nicaragua fui a un mercado a comer comida típica y ver bailes populares, de pura guava, se imaginan! Uff! Yo estaba loca tomando fotos, salieron 300 mil grupos con vestuarios diferentes, bailando cosas diferentes, y lindísimas! Había chiquitas, jóvenes, señores y señoras, y de todo. Una cooosa!


Claro, al principio los actos oficiales daban tantica pereza, pero lo demás lo disfrute en paleta, y es que el fenómeno es parecido al que les conté de las procesiones: una no está ahí obligada, como en la escuela y en el colegio, sino que está por decisión, con ganas de disfrutar el trabajo de artistas que se esmeran por sus presentaciones.


Y que si se esmeran! De verdad hubo por lo menos 10 gupos con vestuarios diferentes, todo se veía super ensayado, con excelente coordinación, y cada una de las personas bailando se veía que lo estaba disfrutando, y yo también.


Que lindo! Todavía no puedo creer nuestra suerte! Lo malo es que me acabó la batería de la cámara y sólo le pude tomar fotos a algunos de los bailes, pero que bellezaaa! Cómo no voy a haber vuelto enamorada de Nicaragua?!


Y bueno, al final sólo nos comimos unas "tajadas con queso" (acabo de llamar a la Olga para preguntarle, porque se me había olvidado como se llamaban) antes de irnos para la casa, que son básicamente platanitos verdes tostados, con queso. Yo he probado plátanos y he probado queso, pero no se me había ocurrido juntarlos, y vieran que sabe bien, no es de ponerse a bailar, pero es rico, y fue lo único que nos podíamos comer porque sinceramente todavía estábamos llenísimas, y bueno, había que guardarle campo a las birrillas... ;) 

martes, 5 de junio de 2012

Nicaragua 05: El quesillo y la laguna de apoyo

Llegamos entonces al jueves 2 de febrero (como he durado!!!), que nos despertamos medio temprano, medio no, y Olga me dijo que íbamos para la Laguna de Apoyo con un amigo, así que nos alistamos bien fresquitas, pasamos al super a comprar billones de tonteras que picar, y nos juimos a recoger al caballero ya como a las 3 de la tarde.

Iba yo bien sentada en el carro, comiendo tonteras y terminándome el pedazote de pastel de maíz que nos quedó de Don Pan, cuando Olga me dijo "Mari, no se llene mucho porque vamos a pasar por un bocadito" (tal vez esas no fueron las palabras exactas, pero por ahí iba). Yo obviamente seguí comiendo porque no habíamos desayunado (*masoquismo*).

Luego pasamos por Mi Viejo Ranchito, un restaurante típico del que no se nada más que el hecho de que venden quesillo... ooooh si... quesillo...




Ya la Olga me había explicado, pero a mi se me había olvidado qué era, y es lo siguiente: una tortilla de maíz, llena de queso palmito, cebolla y natilla.

Simple y sencillo.


La muchacha agarró una bolsa de plástico, envolvió en ella la tortilla como en embudo, la rellena de sabor, y la cierra como un chirivisco (repito: "apretado" para la gente que no usa palabras chivas, pero sepan que "chirivisco" es probablemente mi palabra favorita en el mundo). Resulta que muchos nicas se la comen así mismo, como chirivisco, le hace un güeco en una esquina abajo, muerden un pedacito y lo sacan por güeco, y así. Es bastante más limpio que abrir la bolsa y comérselo a mordiscos normales, pero así me lo comí yo porque no tenía ganas de chupar bolsa.


Que bueno el quesillo! Lo voy a hacer, lo prometo!

Y bueno, seguimos nuestro camino a la laguna, que yo no tenía idea de cómo se llamaba y le dije "la Laguna de Managua" hasta que Olga me regañó como 3 veces.


Llegamos y entramos a un hotel todo lindo, con un perro bebé que casi me robo de lo divino (pero no se dejó tomar fotos). Bajamos gradas y pasamos hamacas en medio del jardín, mesitas de piedra, flores y flores, seguimos bajando, un par de habitaciones, luego pasamos una habitación grande con una piscina y una terraza, pero había un montón de carajillos ahí ("carajillos"= hombres y mujeres de menos de 23 años), así que seguimos bajando y llegamos a un... cómo se llama? Planicie? Fijo no... como un... planché! Ni se si es una palabra de verdad, pero la he escuchado, así que eso, llegamos a un planché de cemento como un par de metros sobre el nivel del agua, y se veía el lago.


Por un lado se bajaba a la playita del lago, toda linda y con olas chiquititas.


Nosotras nos tiramos a hacer básicamente nada mientras el boy se fue a nadar y nos rondaban unos perrrillos pedigüeños (obviamente Olga se durmió un ratito mientras yo le tomaba 850 mil fotos a los perros, de las que borré todas menos 3).


Estábamos muy cómodas pero volvió el boy y no nos dejaba rascarnos las panzas en paz, así que subimos a la terraza donde estaban los carajillos (que terminaron siendo muy pura vida) y nos metimos a la piscina :)


Ahí nos quedamos un rato pasándola lindo en una tarde caliente pero ventosita, y bien sabrosa.


Ah, por cierto, está claro que durante todo este rato mi amiga Toña, verdad? ;)